Así como dicta el viejo adagio: “No importa cuanto te tardes en llegar a la meta, lo importante es llegar”, a través de los años he cambiado mucho mi manera de ver la vida, y he llegado a la conclusión de que, no me importa seguir la ola… me gusta más estar en el mar.
¿Qué significa esto?
¿Quieres saber cómo es que llegué a ser escritor?
Bueno, vamos allá.
Fue un 17 de diciembre de 1980 cuando, después de fastidiar a mi madre durante más de veinticuatro horas, decidí dar mi primer respiro al mundo.
No puedo decir que fuera un día especialmente memorable para nadie más allá de mi familia. No aparecieron cometas en el cielo, no se abrieron los mares y tampoco nació ningún elegido destinado a salvar el mundo. Éramos una familia venezolana bastante normal en una Venezuela que, por aquel entonces, era un país próspero, seguro y feliz. Mi infancia fue tan tradicional y conservadora como cabría esperar.
Aunque no voy a torturarte con detalles sobre mi niñez.
Saltemos directamente a mis dieciséis o diecisiete años.
La flor de la adolescencia de un chico que encajaba bastante bien en la categoría de «raro». ¿Y qué significaba eso exactamente? Pues que tenía el pack completo de lo que en España se conoce como frikismo: metalero, amante de los videojuegos, los juegos de rol, el cine, las series, los ovnis, las conspiraciones —esa etapa ya está superada, por suerte— y, por supuesto, los libros.
Sobre todo los libros.
Fue también a los diecisiete cuando escribí mi primer libro: Klayvenlaila. No voy a decir qué significa ese nombre porque algunos misterios deben permanecer ocultos, pero sí puedo decir que allí nació algo que terminaría convirtiéndose en la gran pasión de mi vida.
Mi vida continuó avanzando entre la música y las letras.
Tuve una banda de metal gótico, componía canciones, escribía relatos y devoraba cualquier cosa que pudiera enseñarme algo sobre narrativa. Estructuras, construcción de personajes, creación de mundos… todo me interesaba. Y entre ensayos, conciertos y montañas de libros apareció Tolkien.
Hasta entonces mi territorio natural había sido el terror, pero El Señor de los Anillos me abrió una puerta completamente nueva. No tengo palabras para describir lo que sentí al descubrir la Tierra Media.
Sin embargo, aunque Tolkien fue quien me mostró el camino, fue R. A. Salvatore quien terminó de convencerme de recorrerlo.
Las aventuras de Drizzt Do’Urden me atraparon de una forma que pocos autores han conseguido. Para entonces ya estaba en la mitad de mis veinte años y la idea de dedicarme seriamente a la fantasía dejó de ser un sueño para convertirse en un objetivo.
En la universidad, después de haber dejado el bachillerato (una de las peores experiencias de mi vida), fue donde conocí, no solo a personas que compartían los mismos intereses, sino que me abrieron los ojos a otros autores, a conocer más historias y por supuesto a reforzar mis conocimientos de literatura.
Fue en el 2006 que me propuse al fin de escribir mi primera historia de fantasía.
Y para no ponerme a entrar en detalles saltemos a diciembre del 2009 cuando se publica LEYENDA DE DIOSES I – EL HEREJE. Considerada entre las primeras (o tal vez la primera) historia de fantasía escrita en Venezuela.
No soy de los que le gusta “fardear” de ese dato en específico, ya que, en realidad, al no ser publicado por editorial sino por Amazon pues no sería una publicación “oficial”. No obstante, me atengo a las fechas y ya el que quiera lo mete entre los primeros o no… No gano nada con ello.
En fin, saltemos, esto no es una biografía…
Los siguientes años seguí aprendiendo del oficio de las letras, seguí con la música y fue en el 2015 que se “publica” LEYENDA DE DIOSES II – LOS CUATRO GENERALES. Para mi una evolución muy grande entre el primero y el segundo, con una madurez notable y me sentí de verdad “escritor”, no es que con el primero no lo sintiera… es que el segundo fue, para ese entonces, mi mayor logro.
Luego, durante dos años y medio empecé a estudiar cine y guion… otra de mis pasiones.
Después vinieron las cosas malas.
Tuve que migrar.
Y no, no fue una de esas historias inspiradoras que la gente comparte en redes sociales con música épica de fondo y frases motivacionales.
Era salir de Venezuela o morir. Literalmente… así estaban las cosas.
Y en 2018 pisé tierras ibéricas.
¿Qué puedo decir de España?
Que me enamoré de este país tan rápido que todavía no entiendo cómo ocurrió.
España me abrió los brazos cuando más lo necesitaba y yo he intentado corresponderle con el mismo cariño y respeto con el que me recibió.
Aquí encontré estabilidad, oportunidades y, sobre todo, la posibilidad de seguir desarrollando aquello que llevaba persiguiendo desde que era un adolescente raro que escribía historias y escuchaba metal a todas horas.
Mientras me adaptaba al país, regularizaba papeles, reconstruía mi vida e intentaba encontrar mi sitio, seguí escribiendo.
Porque al final siempre termino escribiendo.
Y fue durante esos años cuando continué trabajando en el cierre de mi obra más ambiciosa: LEYENDA DE DIOSES III – LA GUERRA DEL FINAL DE LOS DÍAS. Una novela que terminó publicándose en 2026 y que puso punto final a un viaje que había comenzado diecisiete años antes con El Hereje.
Fueron diecisiete años de errores, aciertos, lecturas, música, cambios de país y experiencias que terminaron moldeándome tanto como persona como escritor.. Aparte de otros libros, un canal de YouTube y mi profesión como maquetador editorial, corrector y editor pues… aquí me encuentro.
Escribiendo, leyendo, creando contenido, trabajando entre libros y persiguiendo la misma obsesión que tenía cuando escribí Klayvenlaila con diecisiete años: contar historias.
No sé si he llegado pronto o tarde.
Lo único que sé es que he llegado.
Y después de todo lo vivido, eso ya me parece una victoria bastante respetable.
Gracias por leer.
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